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En los últimos días se ha celebrado a lo largo de diversas ciudades españolas la 5ª edición de la Fiesta del Cine, un evento en el que se fomenta que el público acuda a las salas de cine reduciendo el precio de las entradas en un porcentaje muy significativo (2,90€).

A lo largo de estos días se han sucedido los artículos en prensa, blogs especializados y programas de radio alabando esta medida y resaltando por encima de todo el éxito de público que ha tenido esta iniciativa. En líneas generales la afluencia de público ha aumentado de media el 500% y la recaudación de los cines, aún con la bajada de precio, ha sido muy superior a la de un día normal de proyección.

Por las declaraciones que hemos oído y leído estos días no solo el público está contento con esta iniciativa sino que parece que las salas de cine, productores, actores y demás componentes de la industria cinematográfica han avalado la iniciativa y la consideran positiva.

Visto todo esto la pregunta que todos nos hacemos es ¿Por qué no mantener estos precios todo el año? La respuesta a esta pregunta no es fácil y desde luego no pone de acuerdo a público e industria en cuanto a las razones para no llevarla a cabo.

Los espectadores lo tienen claro, con estos precios merece la pena ir al cine para disfrutar en una gran pantalla y con un sonido de calidad de las películas y casi todos unánimemente tienen claro que de esta manera se reduciría significativamente la piratería.

La industria no es tan taxativa en sus respuestas. Veamos algunos de sus argumentos:

  1. Tienen claro que una bajada de precio mejoraría la asistencia a las salas pero también tienen claro que este aumento no sería del 500% como hemos visto estos días y desde luego para rentabilizar las proyecciones la bajada de precio no podría ser una medida unilateral de las salas, sino que todos los actores implicados deberían ajustar sus márgenes (royalties, etc…) y ahí chocan con las grandes majors americanas que no están muy por la labor.

  2. Otro elemento que esgrime la industria para no bajar los precios es la necesidad de amortizar los altos costes de adaptación de las salas de cine a las nuevas tecnologías de proyección (Digital, 3D, etc…) y que en algunos casos esta siendo una losa muy pesada.

  3. Por último esta el tema de la piratería. En líneas generales la industria cree que la bajada de precios no acabaría con la piratería porque esta muy enraizada entre el público y obviamente siempre será más barato bajarte una película de internet que ir al cine a verla. En ese sentido creen que una bajada de precio sería una manera de devaluar su producto y no solucionaría el problema.

En mi opinión ambas posturas tienen su parte de razón, y en ese sentido la solución tiene que venir de la adopción de una postura intermedia. Quizás en la coyuntura actual las salas no puedan permitirse establecer un precio tope de 2,90€ pero tampoco es razonable que el precio medio para una entrada de cine no 3D este en España en torno a los 9€, en mi opinión, un precio medio de 5€ sería mucho más razonable y llevaría más gente a las salas.

La piratería es un tema peliagudo y que requiere de una solución compleja. Para entender la situación actual debemos comprender que este fenómeno no ha surgido de un día para otro sino que tiene motivaciones que se han forjado a lo largo de muchos años. Es cortoplacista pensar que la gente se descarga contenidos simplemente para no pagar. Obviamos que para llegar a esta situación la mayoría de las personas tienen que sufrir un proceso de aprendizaje que en muchos casos implican un gran esfuerzo. Aprender a utilizar determinados programas, establecer configuraciones en los PC, realizar búsquedas de los contenidos en Internet, etc. son tareas que requieren un esfuerzo. La pregunta que debemos hacernos es ¿Por qué a pesar de estos inconvenientes se hace? La respuesta podemos encontrarlas en un cúmulo de circunstancias:

  1. El precio. La cuestión no es si una entrada de cine vale 2,8 o 10 euros, lo importante es que el público en general tiene la conciencia de que el precio del producto no es acorde a lo que se ofrece. Esta percepción sólo ha hecho aumentar en los últimos años con la política suicida de aumentar los precios cuando la lógica del mercado impone una bajada de los mismos.

  2. La disponibilidad de horarios. El público quiere ver las películas cuando quiere y no cuando les obligan. En los últimos años las salas de cine han reducido progresivamente los horarios de proyección limitando las opciones de sus usuarios y expulsandolos de la salas.

  3. Limitación de la oferta. En los últimos años se ha convertido en una práctica muy frecuente la desaparición de la cartelera de muchas películas prácticamente a los pocos días de su estreno. Hoy en día es muy raro que una película aguante más de 2 o 3 semanas en cartelera a no ser que sea un megaexito. Aún más sangrante es el caso de películas que por diversas razones se estrenan en España con semanas, meses o incluso años de retraso.

  4. Facilidad en el “acceso no legal”. No seamos hipócritas, hace unos años los usuarios que se descargaban películas era una minoría, entre otras razones porque no era fácil hacerlo. La mayoría de los usuarios que veían copias piratas era gracias a amigos que se las pasaban o porque recurrían al “top manta” pagando por ellas ¡¡WTF!! En aquella época la piratería no era un problema para la industria cinematográfica y en consecuencia no tuvo el cuidado de desarrollar y fomentar un mercado legal para cubrir esa necesidad del usuario. Hoy en día las cosas han cambiado mucho y prácticamente hasta un niño de 10 años con unos pocos conocimientos es capaz de bajarse la película que le interesa, obviamente esto ha puesto en alerta a la industria y ahora quieren tomar medidas… tarde señores. La situación actual me recuerda un comentario que hace muchos años me decía mi instructor de la autoescuela “Prefiero mil veces enseñar a conducir a un chic@ que no ha visto un coche en su vida que al listo que lleva conduciendo desde los 14 años…

Esta es mi opinión sobre la situación actual del cine y la solución para acabar con ella no es fácil pero tampoco imposible. En mi opinión para empezar a arreglarla hay que pensar en los usuarios como “potenciales clientes” y no como “desalmados piratas del todo gratis”.

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