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lektuEl 15 de abril de 2014 fue el pistoletazo de salida de una nueva plataforma de venta de ebooks llamada Lektu. Esta plataforma liderada por Alejo Cuervo y Gigamesh busca configurarse como una alternativa real a Amazon y a otras grandes plataformas de venta de ebooks.
En esta nueva aventura Alejo Cuervo se ha rodeado de un equipo con amplia experiencia en el comercio online y la edición digital. Este equipo esta formado por David Fernández, fundador de la librería online Cyberdark.net, Farid Fleifel, anteriormente CTO en Amazon BuyVIP y Director de Innovación en Spanair, y Cristina Macía con amplia experiencia en el mercado editorial como autora, traductora y coordinadora de publicaciones.
La calidad y valía de las personas implicadas en este proyecto ha provocado que aún antes de su inauguración se sucedieran las filtraciones y rumores sobre lo que nos podríamos encontrar. Normalmente en estos casos el hype suele acabar en frustración cuando las expectativas no se cumplen.

Es verdad que Lektu mejora en muchos aspectos a otras plataformas de venta de ebooks. Estas ventajas han sido ampliamente publicitadas en diversos blogs (aquí y aquí tenéis una muestra). Sin embargo no es menos cierto que también existen sombras.

Hablar de los inconvenientes de un producto o criticar un determinado servicio suele ser fácil. Ya sabéis es más fácil destruir que construir. Con esta idea en mente y a pesar de las dudas que me generaba Lektu decidí darme un tiempo prudencial para analizar mis impresiones y no dejarme llevar por la frustración de unas expectativas no cumplidas.

Pasado un mes desde su inauguración y tras haber echo uso de los servicios que ofrece creo que ya estoy en situación de poder valorar lo que ofrece Lektu, y sobretodo, lo que no ofrece.

Las ventajas de Lektu ya están más que publicitadas y en lineas generales estoy de acuerdo con lo que se ha escrito sobre ella. Los enlaces que he mencionado anteriormente son un buen ejemplo de las cosas buenas que ha implementado y que indudablemente son un paso adelante positivo.

Dicho esto creo que es más interesarme centrarme en cuales son los inconvenientes a los que se enfrenta Lektu y que pueden lastrar su futuro.

  1. Plataforma enfocada a las pequeñas editoriales. La mayoría de las pequeñas editoriales españolas están descontentas del trato que reciben de Amazon o eso dicen. Sus quejas son variadas pero se centran fundamentalmente en tres aspectos: Porcentaje de precio de venta que se queda Amazon, Política de promociones muy agresivas y la competencia “desleal” del programa Kindle Publishing. Lektu surge como respuesta a esta situación e intenta captar socios entre los descontentos. La idea en si no es mala, ya se sabe que la unión hace la fuerza, pero en este caso la suma de estas pequeñas editoriales pinta un cuadro con bastantes problemas. En primer lugar tus socios marcan el carácter de tu negocio, y Lektu se configura como una plataforma de nicho, abocada a gestionar escasos fondos editoriales y de temáticas muy específicas (Ciencia ficción, Fantasía y Terror). Es cierto que esta formula funcionó en el pasado con las librerías físicas (Gigamesh) y las tiendas virtuales (Cyberdark.net) pero las circunstancias actuales no son las mismas y desde luego no es lo que los usuarios estamos reclamando. Hoy en día los usuarios reclaman una oferta integral y variada, no queremos tener que recurrir a diversos servicios cuando buscamos una obra u otra. Con el planteamiento actual de Lektu es difícil que un futuro cercano veamos los fondos de las grandes editoriales (Grupo Planeta, Random House Mondadori, Santillana, RBA Editores) en su catalogo y sin ellos su influencia en el mercado español será intrascendente.
  2. Catalogo de ebooks. Esta es una consecuencia directa del punto anterior. Lektu empezó con un catalogo de apenas 200 títulos. En el momento de la publicación de esta entrada creo que el catalogo supera los 300 títulos… No hay que ser un gran matemático para comprobar que la comparación con otras plataformas es cuando menos insultante. Incluso la infame Libranda nació con un catalogo mayor y ya sabemos como acabo… No es malo tener un catalogo pequeño, pero en esos casos el contenido del mismo se convierte en un elemento crucial y como veremos en el siguiente punto la oferta editorial de Lektu es en el mejor de los casos mejorable… Es cierto que desde su cuenta de twitter informan de que próximamente tendrán novedades interesantes pero el mercado reclama realidades no promesas.
  3. Novedades editoriales. Aceptemos que queremos ser un negocio pequeño, centrarnos en el trato al cliente, con pocos productos pero de gran calidad y… Basta de soñar porque con ese planteamiento en un mundo globalizado estas condenado al fracaso y más cuando ni tu mismo sigues tus premisas. Lektu es un negocio, como ya veremos en el siguiente punto, y su objetivo es vender ebooks y para eso tienes que ofertar productos que el cliente quiera comprar. En el mercado del libro lo que capta la atención y vende son las NOVEDADES. Pretender crear una plataforma con el reclamo de Gigamesh, Sinerrata o Valdemar como editoriales mas conocidas y no ofrecer las novedades de estas editoriales en pegarte un tiro en el pie y tomar por tontos a los clientes. Ahora es cuando me decís: ¡Tienen las novelas de Juego de Tronos! y yo os digo: ¡SOLO TIENE LAS NOVELAS DE JUEGO DE TRONOS! ¿Donde están las otras novelas de George R.R. Martin? ¿O las novelas de Lankhmar, de Tim Powers, de Lovecraft o de Terry Pratchett? Yo os lo diré: En su catalogo de papel. Lo que demuestra esta política es que las editoriales no quieren arriesgarse poniendo a la venta ebooks que les resten negocio al papel. Todavía están ancladas al pasado y no son conscientes de que hay que avanzar. Nadie les va a quitar ventas porque esos libros ya están “gratis” en la red. Tu única posibilidad es ponerlos a la venta igualmente, a un precio razonable, y fidelizar clientes que usen tu plataforma para futuras compras antes de buscar en otros sitios. El caso de Juego de Tronos no es más que un caramelo para atraer usuarios.
  4. Precio. El dinero, el vil dinero, tan despreciado por todos y que por desgracia suele condicionar cualquier proyecto. Desde que se empezó a hablar de Lektu uno de los comentarios más oídos en la red era que los precios de los ebooks iban a ser justos y por supuesto más baratos que los establecidos por las grandes editoriales. Puesta en marcha la plataforma hemos visto que la barrera psicológica esta en los 10€ y vemos muchos libros por 5€ o menos. De entrada podemos pensar que son precios bajos, pero eso no es cierto. La mayoría de las novelas que tienen un precio razonable pertenecen a una de estas tres categorías: a) Autores nobeles o desconocidos del gran público b) Recopilaciones de relatos o cuentos y c) obras clásicas de género. En definitiva lo mismo que ofrece Amazon. Las obras realmente interesantes para el público en general están entre los 6,50€ de Juego de Tronos o los 9,50€ de Danza de Dragones. La prueba definitiva de esta absurda política de precios la veremos cuando en la plataforma se pongan a la venta autenticas novedades (si es que alguna vez se publican…) y ya veremos a que precio . Se que el tema del precio es muy controvertido y que cada uno tiene su opinión. En mi caso mi barrera psicológica para comprar un libro esta en los 6-7€ para una novedad (no más de seis meses en el mercado) y desde luego hoy por hoy no voy a comprar ningún ebook que supere ese precio y creo que para desgracia de Lektu muchos piensan como yo.

Analizados los puntos anteriores mi opinión final es que Lektu es un experimento. Me da la sensación de que el equipo detrás de la plataforma sabe lo que quiere el usuario pero por diversas razones no lo han plasmado plenamente. Quizás sea por imposición de las editoriales, por falta de visión, por miedo a equivocarse… En cualquier caso creo que si no rectifican posiblemente nos encontremos ante un nuevo intento fallido.

No quiero acabar esta entrada sin plantear mi visión del problema. Como comente al principio criticar es fácil y puede hacerlo cualquiera. Realizar una crítica constructiva parte de la idea de plantear cambios que resuelvan problemas.
En mi opinión lo primero que tenemos que tener claro es el análisis de la situación. Preguntémonos por que surgen las web de descargas y que encuentran los usuarios en ellas:

  • Por carecer de acceso a contenidos legales.
  • Por que en esas web encuentran una amplia oferta de contenidos y formatos
  • Por que tienen un precio competitivo (Este último punto no es una tomadura de pelo).

La solución al problema de la piratería empieza porque la industria asuma lo que estas webs hacen bien y lo repliquen o incluso lo mejoren. Veamos como puede hacerse:

  • Para empezar, las editoriales tienen que tener todo su catalogo disponible, tanto las novedades editoriales como el “fondo de armario”. Eliminemos el concepto de obra descatalogada. Nos sorprenderíamos de la cantidad de gente que esta dispuesta a pagar por obras que llevan sin editarse 20 años. Obviamente esta decisión tiene un coste, digitalizar fondo que solo esta en papel no es fácil ni barato, pero a largo plazo es una inversión y como tal hay que entenderla. Además nada impide a una editorial aprovecharse del trabajo de digitalización hecho por las web de descargas, al fin y al cabo los derechos de las obras son tuyos. Las webs con mas fondos piratas no superan los 20.000 en castellano y la calidad de muchos de ellos es discutible. Una oferta conjunta y de calidad de los grandes grupos editoriales superaría ampliamente lo que ofrecen estas webs.
  • Los ebooks mejor editados y con mas características añadidas son los míos. Podrás encontrar una copia barata de mi novela en Epublibre o Papyrefb2 pero si realmente quieres disfrutar del libro la mejor versión es la mía. No tendrás errores ortográficos o tipográficos, tendrás servicios de sincronización, podrás compartir tus impresiones con otros lectores, etc.. En definitiva mejorar la oferta existente ya que no puedes eliminarla.
  • No puedo vender los ebooks a 0€ pero si puedo darle valor añadido a mi producto y ajustar el precio para que sea interesante y atrayente. Busca nuevos modelos de negocio que se adapten a tu producto y que sean interesantes para el usuario (servicios de suscripción, promociones, publicidad, etc.). Añadele funcionalidades a tu producto que la competencia no pueda replicar (sincronización de contenidos, compra desde dispositivos de lectura, actualización de ediciones, préstamo de ebooks, venta de packs papel+ebook o ebook+audiolibro, adelantos editoriales, etc.) Como en cualquier negocio mi primer objetivo es crear una base de clientes estable y publicitar las ventajas de mi producto frente al de la competencia. En este sentido no es mala política acabar con la falacia del todo gratis. En Internet nada es gratuito, otra cosa es como nos cobran por determinados servicios o productos. Hacer una labor de concienciación  sobre este tema y dar publicidad sobre como se mantienen las páginas web de descarga puede ser interesante. A nadie le gusta que descargar un libro “gratis” conlleve la instalación de malware, o que venden mis datos de registro a empresas de publicidad o que te inundan la pantalla con banners de publicidad, etc. Pon en contexto tu producto, diferencialo de la competencia y sobretodo no criminalices el comportamiento de tus clientes. Si quieres que cambien ofreceles algo mejor.

Una última reflexión. El comprador, sobretodo cuando esta realizando adquisiciones de productos de ocio, busca refuerzos positivos de su actividad. Para entendernos, si conseguimos que los usuarios se encuentren satisfechos con el proceso de compra más allá de que el producto en si cumpla sus expectativas  nos habremos apuntado un tanto. Sin embargo si sienten que han sido engañados, que han pagado de más o que no compensa el esfuerzo entonces posiblemente no repitan.

No soy un inocente, se que lo que planteo aquí es difícil. Requiere de los grandes grupos editoriales iniciativa para cambiar un modelo de negocio que lleva siglos; adoptar muchos riesgos; llegar a acuerdos con los autores; y sobretodo, realizar grandes inversiones sin tener la seguridad de triunfar. Como vemos muchas piedras en el camino para un negocio excesivamente tradicional. El problema es que durante años no han tomado la iniciativa y han surgido otras formas de consumir contenidos, cambiar esta tendencia ahora va a costar más pero no les queda opción. La política represiva, las leyes que buscan criminalizar a los usuarios o limitar el uso de tecnologías como el P2P están condenadas al fracaso. En el mejor de los casos retrasaran la adopción de un nuevo modelo de negocio pero nada más.

Solo tengo dos cosas seguras sobre lo que nos deparara el futuro del libro:

  1. Las editoriales están condenadas a desaparecer tal y como las conocemos. De ellas depende que el nuevo intermediario entre el autor y sus lectores surja de sus entrañas o ese puesto sea ocupado por un nuevo actor.
  2. El libro, los autores y los lectores son los únicos actores de esta tragedia que tienen asegurado un futuro. No se en que forma ni como se establecerán las relaciones pero mientras exista alguien dispuesto a disfrutar de una buena historia y de alguien con algo que contar existirá un medio y un soporte para que se pongan en contacto…

 

 

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En los últimos días se ha celebrado a lo largo de diversas ciudades españolas la 5ª edición de la Fiesta del Cine, un evento en el que se fomenta que el público acuda a las salas de cine reduciendo el precio de las entradas en un porcentaje muy significativo (2,90€).

A lo largo de estos días se han sucedido los artículos en prensa, blogs especializados y programas de radio alabando esta medida y resaltando por encima de todo el éxito de público que ha tenido esta iniciativa. En líneas generales la afluencia de público ha aumentado de media el 500% y la recaudación de los cines, aún con la bajada de precio, ha sido muy superior a la de un día normal de proyección.

Por las declaraciones que hemos oído y leído estos días no solo el público está contento con esta iniciativa sino que parece que las salas de cine, productores, actores y demás componentes de la industria cinematográfica han avalado la iniciativa y la consideran positiva.

Visto todo esto la pregunta que todos nos hacemos es ¿Por qué no mantener estos precios todo el año? La respuesta a esta pregunta no es fácil y desde luego no pone de acuerdo a público e industria en cuanto a las razones para no llevarla a cabo.

Los espectadores lo tienen claro, con estos precios merece la pena ir al cine para disfrutar en una gran pantalla y con un sonido de calidad de las películas y casi todos unánimemente tienen claro que de esta manera se reduciría significativamente la piratería.

La industria no es tan taxativa en sus respuestas. Veamos algunos de sus argumentos:

  1. Tienen claro que una bajada de precio mejoraría la asistencia a las salas pero también tienen claro que este aumento no sería del 500% como hemos visto estos días y desde luego para rentabilizar las proyecciones la bajada de precio no podría ser una medida unilateral de las salas, sino que todos los actores implicados deberían ajustar sus márgenes (royalties, etc…) y ahí chocan con las grandes majors americanas que no están muy por la labor.

  2. Otro elemento que esgrime la industria para no bajar los precios es la necesidad de amortizar los altos costes de adaptación de las salas de cine a las nuevas tecnologías de proyección (Digital, 3D, etc…) y que en algunos casos esta siendo una losa muy pesada.

  3. Por último esta el tema de la piratería. En líneas generales la industria cree que la bajada de precios no acabaría con la piratería porque esta muy enraizada entre el público y obviamente siempre será más barato bajarte una película de internet que ir al cine a verla. En ese sentido creen que una bajada de precio sería una manera de devaluar su producto y no solucionaría el problema.

En mi opinión ambas posturas tienen su parte de razón, y en ese sentido la solución tiene que venir de la adopción de una postura intermedia. Quizás en la coyuntura actual las salas no puedan permitirse establecer un precio tope de 2,90€ pero tampoco es razonable que el precio medio para una entrada de cine no 3D este en España en torno a los 9€, en mi opinión, un precio medio de 5€ sería mucho más razonable y llevaría más gente a las salas.

La piratería es un tema peliagudo y que requiere de una solución compleja. Para entender la situación actual debemos comprender que este fenómeno no ha surgido de un día para otro sino que tiene motivaciones que se han forjado a lo largo de muchos años. Es cortoplacista pensar que la gente se descarga contenidos simplemente para no pagar. Obviamos que para llegar a esta situación la mayoría de las personas tienen que sufrir un proceso de aprendizaje que en muchos casos implican un gran esfuerzo. Aprender a utilizar determinados programas, establecer configuraciones en los PC, realizar búsquedas de los contenidos en Internet, etc. son tareas que requieren un esfuerzo. La pregunta que debemos hacernos es ¿Por qué a pesar de estos inconvenientes se hace? La respuesta podemos encontrarlas en un cúmulo de circunstancias:

  1. El precio. La cuestión no es si una entrada de cine vale 2,8 o 10 euros, lo importante es que el público en general tiene la conciencia de que el precio del producto no es acorde a lo que se ofrece. Esta percepción sólo ha hecho aumentar en los últimos años con la política suicida de aumentar los precios cuando la lógica del mercado impone una bajada de los mismos.

  2. La disponibilidad de horarios. El público quiere ver las películas cuando quiere y no cuando les obligan. En los últimos años las salas de cine han reducido progresivamente los horarios de proyección limitando las opciones de sus usuarios y expulsandolos de la salas.

  3. Limitación de la oferta. En los últimos años se ha convertido en una práctica muy frecuente la desaparición de la cartelera de muchas películas prácticamente a los pocos días de su estreno. Hoy en día es muy raro que una película aguante más de 2 o 3 semanas en cartelera a no ser que sea un megaexito. Aún más sangrante es el caso de películas que por diversas razones se estrenan en España con semanas, meses o incluso años de retraso.

  4. Facilidad en el “acceso no legal”. No seamos hipócritas, hace unos años los usuarios que se descargaban películas era una minoría, entre otras razones porque no era fácil hacerlo. La mayoría de los usuarios que veían copias piratas era gracias a amigos que se las pasaban o porque recurrían al “top manta” pagando por ellas ¡¡WTF!! En aquella época la piratería no era un problema para la industria cinematográfica y en consecuencia no tuvo el cuidado de desarrollar y fomentar un mercado legal para cubrir esa necesidad del usuario. Hoy en día las cosas han cambiado mucho y prácticamente hasta un niño de 10 años con unos pocos conocimientos es capaz de bajarse la película que le interesa, obviamente esto ha puesto en alerta a la industria y ahora quieren tomar medidas… tarde señores. La situación actual me recuerda un comentario que hace muchos años me decía mi instructor de la autoescuela “Prefiero mil veces enseñar a conducir a un chic@ que no ha visto un coche en su vida que al listo que lleva conduciendo desde los 14 años…

Esta es mi opinión sobre la situación actual del cine y la solución para acabar con ella no es fácil pero tampoco imposible. En mi opinión para empezar a arreglarla hay que pensar en los usuarios como “potenciales clientes” y no como “desalmados piratas del todo gratis”.